sábado, 8 de noviembre de 2008

Yes, we can

Antulio Sánchez
Internet
Publicado en www.milenio.com

El “Sí podemos” se multiplicó el martes pasado por las redes sociales, sitios y chats para demostrar el frenesí que está detrás de la obamamanía.

Anteriormente se había difundido esa frase por la red, pero ese día en espacios como Twiter o MySpace, los usuarios de procedencia latina, jóvenes en su mayoría, trataban de convencer a los indecisos de votar por Obama, lo que determinó que varios sufragaran de última hora por él.

En otros procesos electorales la internet había sido usada, pero nunca a este nivel; hoy las redes sociales marginaron el uso del correo electrónico, que en esta ocasión fue el menos socorrido.

El uso de la red en el proceso electoral fue resultado de la existencia de condiciones tecnológicas maduras, de redes sociales que aglutinan avances. La existencia de Obama despertó un interés inusitado entre la ciudadanía de tal manera que él mismo decidió recurrir a la red como poderoso instrumento de propaganda política.

La red parece haber madurado y Obama desde el inicio de su precampaña lo entendió, al grado que durante las elecciones, después de la televisión, internet fue la que concentró los mayores gastos de su inversión en propaganda.

Hoy se sabe que más de 90 por ciento de los empleados de Microsoft, Apple y Google, aportaron dinero a la campaña de Obama.

Los datos, hasta fines de octubre, indican que los mayores aportantes a dicha campaña fueron corporaciones y empleados de las mismas (Open Secrets: www.opensecrets.org). Aunque eso sí, como nunca antes en la historia electoral estadunidense las aportaciones provinieron tanto de la clase media como de la baja.

Además de la participación de los jóvenes, lo destacado fue la rebelión de la clase media que reside en los suburbios ricos del sur y noreste de Estados Unidos, quienes huyeron del Partido Republicano demostrando su descontento por ocho años de bushismo, caracterizados por salarios estancados, desigualdades entre clases sociales, y las consecuencias inmediatas de la quiebra de Wall Street.

Para ellos un voto para Obama fue un acto de protesta, amén de que las ocho casas y 13 vehículos del matrimonio McCain y los 150 mil dólares de gastos en vestuario de Sara Palin… no abonaron a la imagen del Partido Republicano.

Pero el “Sí podemos” de Obama no quiere decir que eso se traduzca en un cambio radical de la economía de Estados Unidos y en un entorno más justo e igualitario.

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